Nuestro problema con el Che Guevara

por Stephen Hicks 

[This is a Spanish translation of “Our Che Guevara Problem”, first published in English at EveryJoe and then translated into Portuguese at Portal Libertarianismo.]

Es muy probable que alguien que conozcas tenga una camiseta del Che. Versiones románticas del rostro barbudo de Ernesto Guevara Lynch son muy populares en los campus universitarios y en otros lugares — tan populares que la cadena de tiendas estadounidense Urban Outfitters había planeado lanzar toda una línea de artículos de moda inspirados en el Che, y docenas de sitios web ofrecen una amplia gama de parafernalia “Che.”cheguevara-620x350

Guevara fue un marxista que nació en Argentina, obtuvo una posición en Cuba como Ministro de Economía, y murió en una escaramuza con soldados en Bolivia.

Pero aquí está el enigma. En la vida real, Guevara era un carcelero, torturador y asesino “igualitario”. No importaba si se trataba de defensores de la libertad de expresión, homosexuales, partidarios de la libertad de religión o amantes del rock and roll, dueños de negocios o enemigos ideológicos — y no importaba si eran hombres, mujeres o niños — él estaba a favor de encarcelarlos, torturarlos y asesinarlos.

“Para ejecutar a un hombre”, dijo el Che una vez: “no necesitamos pruebas de su culpabilidad.” En los primeros días de la revolución cubana, el Che escribió a su padre acerca del fusilamiento de un guerrillero campesino: “Me gustaría confesar, papá, en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.” Gran parte de la historia del Che es muy fea.

Entonces, ¿cómo un asesino se ha convertido en un icono de la moda?

Graciosamente — y tal vez inspirada por el capitalismo americano — una empresa estatal cubana anunció recientemente sus planes para lanzar una línea de perfumes “Ernesto” y “Hugo”, en honor al Che Guevara y al ya fallecido dictador socialista de Venezuela, Hugo Chávez. Ese plan, sin embargo,  fue derribado por los mandamás del gobierno y habría sanciones inminentes para quienes sugirieron tal sacrilegio.

Menos gracioso es que, en 2008, una heroica estatua de bronce de Guevara se descubrió en su ciudad natal de Rosario, Argentina.

Volviendo a EE.UU. la guerra cultural continúa con productos anti-Che como remeras con una foto de Adolf Hitler y el subtítulo “Mi remera del Che está en la lavandería.” O remeras con la imagen del Che y una leyenda sutil “Mi otra remera tiene a Hitler.” El punto, por supuesto, es que a nadie se le ocurriría utilizar a un matón nazi para hacer una declaración de moda. O tal vez no en estos tiempos nuestros, ya que la iconografía de Hitler también está haciendo una reaparición. Para su crédito, Urban Outfitters decidió abandonar su línea del Che en respuesta a las protestas de la comunidad cubano-americana y a la carta abierta publicada en The Huffington Post por Thor Halvorssen de la Fundación de Derechos Humanos.

(Realmente me gusta la ironía de las ideas del perfume y de la remeChe-Guevara-Jay-Zra en la lavandería, ya que el Che raramente se bañaba de acuerdo a las quejas de sus companeros.)

El problema no es tanto el propio Guevara, que ha estado muerto ya desde hace medio siglo. El problema es la leyenda del Che y su simbolismo, que ha permanecido en las mentes y los corazones de una subcultura de jóvenes durante dos generaciones. Los hechos acerca de la brutalidad del Che no son desconocidos. Pero el poder de la leyenda y del mito a menudo supera el poder de los hechos. Y en nuestra cultura pro-mercado y pro-libertad de expresión, siempre habrá un mercado para aquellos que son anti-mercado y anti-libertad en general. El tamaño de ese mercado es un indicador cultural que vale la pena observar.

Para algunos, el Che es un símbolo de la revolución socialista. Para otros, él se destaca, más difusamente, por algún tipo de revolución. O simplemente por estar en contra del status quo. Para algunos otros, el Che representa un mártir relativamente joven a favor de una causa. Para comentaristas sofisticados, el producto Che es kitsch — una postura superficial de niños universitarios mimados que quieren ser parte de la escena y, de paso, shockear a mamá y papá y a los conservadores.

Pero para todas las variantes, el simbolo del Che es una exposición de cómo una contra-cultura se ve a sí misma.

El libro de viajes de Patrick Symmes “Chasing Che” (Persiguiendo al Che) es, a mi juicio, el mejor representante. Symmes es un hombre reflexivo de la ecléctica izquierda, y se inspiró para recrear parte del viaje del Che por varios países de América del Sur. El Che comenzó su viaje en una motocicleta, pero al igual que la economía cubana de la cual más tarde se hizo cargo, la motocicleta se averió y el Che no sabía demasiado acerca del funcionamiento de esas cosas. El Che y su compañero de viaje, Alberto Granado, continuaron el resto del viaje a los tumbos. Symmes, por el contrario, era organizado y sabía como mantener su motocicleta BMW — y llevó su ojo periodístico bien entrenado para contar una buena historia de los pueblos y paisajes que encontró en su viaje a lo largo de la ruta del Che desde Argentina a Chile y Perú .

Pero uno apenas se entera por Symmes, y sólo en las últimas páginas del libro, que Guevara torturó y mató indiscriminadamente. En cambio obtenemos un retrato sensible de un joven en búsqueda de su yo y en búsqueda de che-guevara-gunreformas sociales. Symmes muestra una verdadera simpatía por la impotencia e indignación causadas por las injusticias realizadas por gobiernos poderosos y sus socios de negocios “crony”, junto con una sutil sensación de que la brutalidad del Che fue quizás una respuesta excusable. Symmes nos deja una fuerte impresión de que la única alternativa al semifeudalismo latinoamericano, es algún tipo de socialismo igualitario.

Todo esto sugiere que nuestro problema con el Che es realmente un problema filosófico. No es sólo que Guevara fue un activista y lector voraz de pensadores como Jean-Paul Sartre, Bertrand Russell, Friedrich Nietzsche, y, por supuesto, Karl Marx y Friedrich Engels. El problema es que todos nosotros seguimos debatiendo acerca del significado abstracto de su legado. ¿Qué es cierto y qué es mito? ¿Qué ideales y qué perversidades están involucradas? Y, de acuerdo a la batalla de la moda, ¿qué es “cool” y descontracturado? Usando vocabulario filosófico, la batalla del Che es de orden epistemológico, ético y estético.

Otra manera de decirlo es la siguiente: el problema no es el Che Guevara, sino el Che-guevarismo.

Si alguna vez conseguimos dejar atrás los desastres del socialismo del siglo XX y evitar que vuelvan a ocurrir en el siglo XXI, entonces es importante lograr una mayor conciencia de lo que realmente fue el Che para contrarrestar el modo en que se limpió su imagen y se creó el mito. Pero más importante aún es contrarrestar  las ideas filosóficas que llevaron a un joven tan enérgico como Ernesto Guevara Lynch hacia un camino tan violento y destructivo.


[Traducido al Español por María Marty.]

O renascimento do nazismo na Europa – não é somente racismo

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Um antigo fantasma está novamente assombrando a Europa — movimentos e partidos políticos neofascistas e neonazistas estão voltando à tona.

Essa reportagem no The Guardian destaca um aumento nos ataques aos judeus na França, Alemanha e Holanda. Mais ao leste e ao sul, partidos simpatizantes ao nazismo estão crescendo nas urnas em países como Hungria e Grécia, como relata essa reportagem do New York Times, acompanhada por ofensas verbais e violência física de seus defensores a imigrantes asiáticos e africanos.

É tudo muito repugnante e desanimador. Mas existem forças poderosas em ação que aqueles de nós que defendem liberdade, individualismo e tolerância devem compreender de forma a ser capaz de responder de forma precisa e decisiva.Golden Dawn rally

Nessas reportagens, foca-se no racismo. Na Grécia, por exemplo, os partidários da Aurora Dourada, que agora possuem representantes no parlamento, expressaram seu desejo de “livrar o país da sujeira”.

Mais precisamente, todavia, as reportagens deveriam focar no etnocentrismo. A hostilidade é, às vezes, direcionadas a indivíduos por causa da cor de sua pele, contudo, na maioria das vezes, ela é focada na religião, nacionalidade ou condição financeira, todas as quais perpassam muitas categorias raciais. Ver indivíduos como membros permutáveis de grupos raciais é uma parte do problema, mas tratar indivíduos primeiramente como membros de grupos étnicos é outra parte importante. Tanto o coletivismo biológico como o cultural estão em ação.

A maioria das reportagens, infelizmente, deixa escapar grande parte do fenômeno. Uma dica disso é que os partidos neofacistas são normalmente rotulados de partidos de “extrema direita” ou de “direita radical”, como o foram pelos jornalistas do The Guardian e do New York Times. E é aí onde a forma amplamente descreditada de expor o espectro político (direita x esquerda) e a falta de pesquisa geram muitos problemas para os jornalistas.

Veja o manifesto da Aurora Dourada, por exemplo, como declarado por um dos seus articulistas. Leia, atentamente, o ponto 8. De forma clara, em inglês e grego, afirma:

“O Estado deveria ter controle sob a propriedade privada de forma que ela não seja perigosa para a sobrevivência do povo ou que possa manipulá-lo. A economia deveria ser planificada de forma que sirva à política nacional e assegure a máxima autossuficiência sem dependência do mercado internacional e controle de qualquer companhia multinacional”.

Resumido em quatro subpontos:

1. Controle estatal da propriedade privada
2. Uma economia planificada
3. Isolamento dos mercados internacionais de capital, bens e talentos.
4. Empresas estrangeiras não são permitidas ou estão sujeitas a controles adicionais.

Todos os pontos supracitados são profundamente anticapitalistas e parte de uma longa tradição do socialismo – o outro socialismo, isto é: o nacional-socialismo. Como os autores do manifesto deixam claro no primeiro ponto, os integrantes da Aurora Dourada “opõem-se ao internacionalismo comunista e ao liberalismo universal”.

É claro, o “nacional-socialismo” nos remete a Adolf Hitler e Benito Mussolini e nos força a refletir sobre as lições da história. Aquela história está viva na mein-kampf-cover-1Grécia, os apoiadores da Aurora Dourada saudaram Hitler e cantaram a música Horst Wessel na parte de fora do parlamento em Atenas, e a hashtag #Hitlerwasright (tradução livre, #Hitlerestavacerto) hoje disfruta de muitas curtidas no Twitter. (E, incidentalmente, o livro A Minha Luta de Hitler foi um best-seller na Turquia em 2005).

Uma noção particular de identidade humana e uma noção particular de economia são ambas relevantes ao nacional-socialismo. E de acordo com seus defensores, existem conexões claras e fundamentais entre as duas. Podemos discordar, mas para entendê-las, não podemos ignorar a persistência dessa prática e sua contínua popularidade.

Volte à década de 1920, quando o Partido dos Trabalhadores Alemães, como era então chamado, e seu líder Adolf Hitler anunciou seu novo programa e a troca de nome para Partido Nacional Socialista dos Trabalhadores Alemães (PNSTA). O programa do PNSTA listou 25 pontos: 14 dos 25 pontos relacionam as demandas econômicas socialistas. Essas incluem a nacionalização das indústrias, o confisco estatal de terras, a assistência social, previdência, educação e saúde providas pelo Estado, a abolição da cobrança de juros e da especulação de mercado, e assim por diante.

Em discursos e panfletos, Hitler e Goebbels atacam regularmente o capitalismo de livre mercado e endossavam o socialismo.

O discurso a seguir foi feito por Adolf Hitler em 1927:

“Nós somos socialistas, nós somos inimigos do sistema econômico capitalista atual que explora os economicamente mais fracos, com seus salários injustos, com sua avaliação imprópria do ser humano com base na riqueza e propriedade ao invés da responsabilidade e do desempenho, e nós estamos totalmente determinados a destruir esse sistema de todas as formas”.

Esse é um panfleto escrito por Joseph Goebbels em 1932, com retórica inspirada diretamente de um dos seus heróis intelectuais, Karl Marx:

“O trabalhador em um estado capitalista — e esse é o seu pior infortúnio — não é mais um ser humano ativo e criador. Ele torna-se uma máquina. Um número, uma peça na engrenagem que não tem sentido ou conhecimento. Ele está alienado do que produz”.

Sim, os nazistas eram racistas e etnocêntricos, mas eram também socialistas. (Propaganda comercial: eu discuto o socialismo do nacional-socialismo em detalhes no meu livro e documentário Nietzsche and the Nazis (Nietzsche e os Nazistas em tradução livre, sem versão em português)).

mussolini-militaryO mesmo se aplica à variante fascista. Benito Mussolini foi um socialista ortodoxo do tipo marxista de sua juventude até seus 30 anos. Ele se filiou ao Partido Socialista Italiano, uniu-se aos sindicatos para organizar os trabalhadores, e escreveu panfletos exortando uma revolução violenta.

A 1ª Guerra Mundial e a leitura das obras de Friedrich Nietzsche provocaram a ruptura de Mussolini com o marxismo. Ele foi surpreendido pelo intenso fervor nacionalista despertado pela guerra: os seres humanos são mais movidos, Mussolini julgou, não pela união mundial da classe trabalhadora, mas sim por sua identidade étnica como italianos, alemães e russos. Portanto, a causa socialista tinha que ser reformulada em termos nacionalistas para ter êxito na Itália.

O que Mussolini concluiu de sua leitura de Nietzsche era que o socialismo não poderia esperar pelo levante das massas — era necessário um forte líder que o implantasse de cima para baixo.

O fascismo de Mussolini seria o socialismo para os Italianos, assim como o nazismo de Hitler seria o socialismo para os alemães. Mussolini afirma, em 1932: “com respeito às doutrinas liberais, a posição do fascismo é de oposição absoluta tanto no campo político quanto no econômico” (ênfase do autor).

A Aurora Dourada e os outros são os herdeiros ideológicos de Hitler e Mussolini. Existe uma conexão orgânica entre o fascismo/nazismo do início do século XX e o fascismo/nazismo do início do século XXI. Seus defensores tentaram sempre levar tanto o nacionalismo quanto o socialismo à sério.

Isso quer dizer que eles levam o coletivismo a sério. O racismo e o etnocentrismo são o coletivismo aplicado à identidade humana: você não é, em primeiro lugar, um indivíduo, eles dizem, mas o membro de um grupo. E o socialismo é o coletivismo aplicado à ação humana: você não é um agente econômico livre, mas sim, um ativo pertencente à sociedade. Uma resposta efetiva ao triste fenômeno do neofascismo na Europa deve tratar desses dois elementos.

O antídoto para o coletivismo é o individualismo: os indivíduos são, em primeiro lugar, indivíduos, e eles deveriam julgar a si e aos outros, principalmente, em termos de suas crenças, caráter e ações individuais. E os indivíduos são agentes que deveriam ser livres para traçar seus próprios caminhos na vida pessoal e profissional.

* * *

hicks-stephen-2013“O renascimento do nazismo na Europa – não é somente racismo.” Por Stephen Hicks. Tradução de Matheus Pacini. Revisão de Russ Silva. Artigo Original no “The Good Life”. Visite EveryJoe.com para ler os últimos artigos de Stephen Hicks.

Stephen Hicks é o autor do livro Explicando o Pós Modernismo: Ceticismo e socialismo de Rousseau a Foucault e Nietzsche and the Nazis.

Philosophy and a century of war

“History is philosophy teaching by example” said Bolingbroke.

Philosophy has a reputation for being abstract, which it is. Philosophy also has a reputation for being impractical or pointless, which it certainly is not. Here is my nine-minute explanation for why philosophy is life or death.

(Much thanks to Christopher Vaughan for his fine video and graphics work.)

Update: A good comment from David R. Henderson about the Soviet Union in World War II prompts this follow-up.

Modernity’s declining violence

“A common misconception often quoted by media, politicians, activists is that violence is on the rise and has historically been much lower. Similarly, the trend in post-colonial anthropology has been to regard historically indigenous and tribal societies as more peaceful than contemporary Western society. handshake However, archaeological evidence shows that previous societies had very high level of violence. Likewise, modern tribal societies typically too have extremely high rates of violence, with more than half of deaths being violence related in some cases. Ancient and medieval empires had lower rates of violence, and the violence decreased further as empires became more organized. Modern societies saw still lower rates of violence from the medieval period onwards, with significant decreases after World War II. This trend is general across all categories of violence, from large-scale warfare to murder and animal cruelty, and the trend is discernible on both millennium, century and decade scale, making modern societies the most peaceful the world has even seen.” (Source and references here.)

Take that, shades of Jean-Jacques Rousseau and Karl Marx. And props to the Capitalist Peace and Democratic Peace theses. We are making progress.

Werner Sombart on heroes versus merchants

Those of us in the democratic-republican West often find it impossible to understand how the world could go to war so often in the 20th century. We were raised in a culture that had internalized Locke, Jefferson, Mill, and others — for whom the goal of peace and respect for others’ rights to life, liberty, and property were fundamental. war-monumentWe (still) have little-to-no grasp of an alien modern ideology that makes conflict and waging war fundamental to its cultural health.

For the German National Socialists and the Italian Fascists, for example, war was natural, normal, and essential to a nation’s progress. How did they come to believe that?

Part of the story is intellectual: National Socialists and Fascists admired Nietzsche’s positive philosophy, for example — this earlier post collects several quotations from Nietzsche on the necessity and desirability of war. And between Nietzsche (who was no longer functioning intellectually after 1889) and the Nazis (who assumed power in 1933) were many prominent German intellectuals — historians, sociologists, political theorists, jurists — including Werner Sombart, Moeller van den Bruck, Ernst Junger, Oswald Spengler, Carl Schmitt — whose advocacy of the authoritarian state shaped a generation’s thinking.

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Werner Sombart’s 1915 Händler und Helden (Merchants and Heroes) is representative. Sombart was early an admirer of Karl Marx, though he drifted to the right after repeatedly being disappointed when the communist revolution failed to materialize. Merchants and Heroes contrasts two types — the merchant (represented in his era by the English) and the hero (represented by the Germans). Merchants are of a lower order: they are calculating, interested in profit, money, and the physical comforts of life. Heroes, by contrast, are of higher historical significance, motivated by the ideal of the great deed and sacrifice for a noble calling. Early in Händler und Helden Sombart explains his purpose: “at issue in this war are the merchant and the hero, the mercantile and heroic Weltanschauung, and the culture that pertains to each. The reason why I am trying, by means of these terms, to isolate a profound and comprehensive antagonism between world-views and experiences of the world is the subject of the following analysis.”

Here is Rohan d’O. Butler’s 1942 summary of Sombart’s views: “Before 1914 all the true German ideals of heroic life were in deadly danger before the continuous advance of English commercial ideals, English comfort, and English sport. The English people had not only themselves become completely corrupted, every trade-unionist being sunk in the ‘morass of comfort,’ but they had begun to infect all other peoples. butlerrohan-rnsOnly the war had helped the Germans to remember that they were really a people of warriors, a people among whom all activities and particularly all economic activities were subordinated to military ends. Sombart knew that the Germans were held in contempt by other people because they regard war as sacred — but he glories in it. To regard war as inhuman and senseless is a product of commercial views. There is a life higher than the individual life, the life of the people and the life of the state, and it is the purpose of the individual to sacrifice himself for the higher life. War is to Sombart the consummation of the heroic view of life, and the war against England is the war against the opposite ideal, the commercial ideal of individual freedom and of English comfort, which in his eyes finds its most contemptible expression in—the safety razors found in the English trenches.”

Sombart has in mind Englishmen such as Richard Cobden and John Stuart Mill. Here is Cobden in 1835: “The middle and industrious classes of England can have no interest apart from the preservation of peace. The honours, the fame, the emoluments of war belong not to them; the battle-plain is the harvest-field of the aristocracy, watered with the blood of the people.”

And here is Mill: “It is commerce which is rapidly rendering war obsolete, by strengthening and multiplying the personal interests which are in natural opposition to it.” Mill again: “Finally, commerce first taught nations to see with good will the wealth and prosperity of one another. peace-monumentBefore, the patriot, unless sufficiently advanced in culture to feel the world his country, wished all countries weak, poor, and ill-governed, but his own: he now sees in their wealth and progress a direct source of wealth and progress to his own country. It is commerce which is rapidly rendering war obsolete, by strengthening and multiplying the personal interests which are in natural opposition to it. And it may be said without exaggeration that the great extent and rapid increase of international trade, in being the principal guarantee of the peace of the world, is the great permanent security for the uninterrupted progress of the ideas, the institutions, and the character of the human race” (Principles of Political Economy, Book III, Chapter XVII, Section 14).

Despicable, believed Sombart. The German way of war will cleanse humanity and raise it to a sacred height.

Source:
Rohan d’O. Butler, The Roots of National Socialism, E. P. Dutton & Co., Inc. (1942), pp. 170-171.

Related:
Sombart is part of the story told in “The Crisis of Socialism” [pdf] which is Chapter 5 of Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault.
Quotations on German Militarism, which is Appendix 4 to Nietzsche and the Nazis.

The Crisis of Socialism [EP audiobook]

This is the fifth chapter of the audiobook version of Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault.

Chapter Five: The Crisis of Socialism [mp3] [YouTube] [74 minutes total]

ep-audio-ch5-150pxMarx and waiting for Godot [mp3] [YouTube]
Three failed predictions [mp3] [YouTube]
Socialism needs an aristocracy: Lenin, Mao, and the lesson of the German Social Democrats [mp3] [YouTube]
Good news for socialism: depression and war [mp3] [YouTube]
Bad news: liberal capitalism rebounds [mp3] [YouTube]
Worse news: Khrushchev’s revelations and Hungary [mp3] [YouTube]
Responding to the crisis: change socialism’s ethical standard [mp3] [YouTube]marxkarl
From need to equality [mp3] [YouTube]
From Wealth is good to Wealth is bad [mp3] [YouTube]
Responding to the crisis: change socialism’s epistemology [mp3] [YouTube]
Marcuse and the Frankfurt School: Marx plus Freud, or oppression plus repression [mp3] [YouTube]
The rise and fall of Left terrorism [mp3] [YouTube]
From the collapse of the New Left to postmodernism [mp3] [YouTube]

Previous:
Chapter One: What Postmodernism Is [mp3] [YouTube] [38 minutes]
Chapter Two: The Counter-Enlightenment Attack on Reason [mp3] [YouTube] [72 minutes]
Chapter Three: The Twentieth-Century Collapse of Reason [mp3] [YouTube] [50 minutes]
Chapter Four: The Climate of Collectivism [mp3] [YouTube] [102 minutes]

Forthcoming:
Chapter Six: Postmodern Strategy [mp3] [YouTube]

Related:
The Explaining Postmodernism page.

The Climate of Collectivism [EP audiobook]

This is the fourth chapter of the audiobook version of Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault.

Chapter Four: The Climate of Collectivism [mp3] [YouTube] [102 minutes]

ep-audio-ch4-150pxFrom postmodern epistemology to postmodern politics [mp3] [YouTube]
The argument of the next three chapters [mp3] [YouTube]
Responding to socialism’s crisis of theory and evidence [mp3] [YouTube]
Back to Rousseau [mp3] [YouTube]
Rousseau’s Counter-Enlightenment [mp3] [YouTube]
Rousseau’s collectivism and statism [mp3] [YouTube]
Rousseau and the French Revolution [mp3] [YouTube]
Counter-Enlightenment politics: Right and Left collectivism [mp3] [YouTube]
Kant on collectivism and war [mp3] [YouTube]
Herder on multicultural relativism [mp3] [YouTube]
rousseau-houdon-louvreFichte on education as socialization [mp3] [YouTube]
Hegel on worshipping the state [mp3] [YouTube]
From Hegel to the twentieth century [mp3] [YouTube]
Right versus Left collectivism in the twentieth century [mp3] [YouTube]
The Rise of National Socialism: Who are the real socialists? [mp3] [YouTube]

Previous:
Chapter One: What Postmodernism Is [mp3] [YouTube] [38 minutes]
Chapter Two: The Counter-Enlightenment Attack on Reason [mp3] [YouTube] [72 minutes]
Chapter Three: The Twentieth-Century Collapse of Reason [mp3] [YouTube] [50 minutes]

Forthcoming:
Chapter Five: The Crisis of Socialism [mp3] [YouTube]
Chapter Six: Postmodern Strategy [mp3] [YouTube]

Related:
The Explaining Postmodernism page.

More on Marx and violent revolution

In an earlier post on Marx and Engels’s The Communist Manifesto, I offered two explanations for why the 1848 Marx held that communism could only come about by violent revolution.

In response to that post, Tibor Machan pointed me to this passage from an 1872 speech Marx gave in Amsterdam:

karl-marx-peace“We are aware of the importance that must be accorded to the institutions, customs, and traditions of different countries; and we do not deny that there are countries like America, England (and, if I knew your institutions better, I would add Holland), where the workers can achieve their aims by peaceful means. However true that may be, we ought to recognize that, in most of the countries on the Continent, it is force that must be the lever of our revolutions.”[1]

Interesting exceptions. America, England, and Holland are, arguably, the countries in which capitalism had achieved the most development. Machan’s explanation is that Marx came to believe that in such advanced countries workers’ advancement could come about by gradualist methods: “Bit by bit, step by step, at municipal, county, state, and the federal levels of government, socialism can be instituted by democratic process.”[2]

(And adding up the bits, according to my math Marx was right and we’re over 50% there.[3])

Sources:
[1] Karl Marx, Selected Writings, second edition. Edited by David McLellan (Oxford University Press, 2000), p. 643.
[2] Tibor Machan, Revisiting Marxism: A Bourgeois Reassessment (Hamilton Books, 2006), p. 156.
[3] “Marx’s 10-point plan 50% realized in USA.”
[4] And just to be clear: “Am I really a Marxist revolutionary?”